Prospección arqueológica
La prospección arqueológica consiste en el reconocimiento sistemático del terreno para valorar la posible presencia de bienes arqueológicos o patrimoniales.
Se trata de una intervención sin remoción del terreno, indicada en fases previas de proyectos urbanísticos, infraestructuras, plantas de energía, líneas de evacuación, modificaciones de planeamiento, concentraciones parcelarias u otras actuaciones con posible afección sobre el patrimonio cultural.
El trabajo puede incluir reconocimiento superficial, revisión cartográfica, análisis de ortofotografías, consulta de inventarios patrimoniales, estudio de documentación histórica y, cuando el caso lo requiere, apoyo mediante tecnologías como LiDAR, georradar u otros métodos no invasivos.
La prospección permite identificar y valorar indicios arqueológicos, elementos etnográficos, trazas históricas del paisaje, caminos antiguos, estructuras visibles, materiales en superficie o zonas de sensibilidad patrimonial que deben tenerse en cuenta antes de ejecutar una actuación.
El resultado es un informe técnico que ayuda a evaluar afecciones, proponer medidas preventivas y facilitar la tramitación administrativa de proyectos en ámbitos donde el patrimonio puede ser un condicionante relevante.